Reduccion del paciente a un cuadro de sintomas. La medicalizacion y la tecnologizacion del cuerpo
Gutiérrez Maxwell, Vicente P. (Dr.)
Narra las experiencias de un médico con un prolongado ejercicio de la profesión y que pudo cumplir con su misión dedicada a los enfermos, a la educación universitaria y a la familia. Por ejemplo: una señora que llega angustiada por padecer un intenso dolor. Al hacer su ficha de admisión le quitan el apellido de casada porque así lo requiere el archivo. Una vez internada es “la enferma de la cama 8311”, o “la del gran dolor”; si hay presunción del órgano afectado “la del páncreas”, si se confirma el diagnóstico cambia a “la de la pancreatitis”, después de la intervención quirúrgica a la “la operada de ayer” y si se complica será “la enferma de la sepsis o la de la fístula”. Durante la internación necesitó estudios radiológicos, ecografías, tomografías etc. muchas veces en ayunas, con prolongadas esperas y hasta suspensiones del examen sin previo aviso, comprendiendo el porqué a los enfermos también se les dice “pacientes” por la paciencia. El día del alta le dicen “adiós abuela” apelativo que a pocas mujeres ha de gustar.
La dignidad en el morir y el significado de la muerte
Cullen, Clara (Lic.)
La medicina no es el arte de curar, sino más bien el de cuidar. De esta acción se pueden desprender dos resultados: habrá una rehabilitación que llevará consigo a veces a una curación . Y en el caso de no haber cura posible, el fin de los cuidados será la rehabilitación cuando sea posible y el alivio del sufrimiento.
La paradoja de nuestra profesión : iniciamos los estudios con la idea de curar y lo que primero cursamos es anatomía, cuyo objeto de estudio es un cadáver, es decir una persona muerta. Y luego a lo largo de la carrera, no volvemos a tratar del tema de la muerte.
¿Qué nos pasa con la muerte de los enfermos? ¿Nos recuerda nuestra propia muerte?
Somos mortales. Como esta instancia de la vida nos es desconocida, le tememos. Si hay algo de lo que tenemos certeza en esta vida es que para todos la última acción que realizaremos mientras vivamos será MORIR, lo que diferenciará una muerte de otra será el cómo, el cuándo y el dónde.
Cuestiones sobre el Cuidado del Paciente de condición Terminal
Lugo, Elena (Dra. Hna.)
Una perspectiva antropológica centrada en el concepto persona como agente racional y responsable ante su bien en cuanto espíritu encarnado, también reconoce que la muerte no es meramente la descomposición de un organismo vivo sino más bien la desintegración de una existencia humana y la correspondiente imposibilidad de expresar nuestra vida personal en el mundo. Se trata de un desarraigo del mundo en el que vivimos, de un separar de todo lo que tiene sentido para la realización de un proyecto vital. Se enfrenta el proceso del morir con una angustia que emana del fondo mismo del ser persona y que con frecuencia incluye la soledad absoluta. Pero a diferencia de la interpretación que de esta experiencia nos ofrece el existencialismo agnóstico, la antropología personalista reconoce una vía de trascendencia sin por ello ocultar la realidad inquietante de la muerte.
Cuestiones sobre el cuidado del paciente de condición terminal II
Lugo, Elena (Dra. Hna.)
Recursos desproporcionales y la futilidad clínica.
Tradicionalmente se han usado los términos “ordinarios” y “extraordinarios” para designar el criterio del cuidado apropiado en contraste al inapropiado ante el paciente de condicion Terminal. Pero estos resultan clínicamente ineficaces hasta tanto no reciban una descripción de su significado. Dos factores han de contribuir a esta descripción: una comparación de los tratamientos clínicamente indicados, y la consideración de parte del paciente quien evalua , acepta o rehusar el tratamiento indicado. No podemos perder de vista sin embargo, el carácter dinámico de estos conceptos como bien lo indica el Papa Pío XII cuando señala que generalmente estos conceptos varían según circunstancias de personas, lugares, épocas y culturas.