Desafíos actuales en torno de tres dimensiones bioéticas de la familia: identidad sexual, amor matrimonial y comunión familiar.
Lugo, Elena (Dra. Hna.)
Hemos planteado la necesidad de retornar a la raíz esencial o natural de la familia para examinarla críticamente y tomar posición personal ante la misma. Pero la tarea es particularmente desafiante porque dicha raíz no está exenta de ambigüedad en la época posmoderna. La posmodernidad es proclive a desestimar el significado filosófico de la naturaleza, a poner en duda la objetividad de la verdad y el bien inherente al orden natural, y a cuestionar la posibilidad de derivar de ella una interpretación normativa para las categorías con las cuales pensamos el ser persona, el amor, la convivencia sexual, en fin, los aspectos esenciales de la familia.
Partimos de la base que nuestro matrimonio – fundamento de nuestra familia – es un compromiso: de amor, creador de vida, de crecimiento y con la comunidad.
La familia ya no es un concepto unívoco. Hoy debemos definir a qué nos referimos cuando hablamos de familia. Hay “familias” hetero- u homosexuales, mono- o biparentales, familias disfuncionales, o bien familias de tíos y sobrinos como en las animaciones de Walt Disney
Aún de estas deformaciones y atentados contra la familia podemos y debemos aprender más acerca de la familia: “Las profundas transformaciones de la sociedad contemporánea, a pesar de las dificultades a que han dado origen, con muchísima frecuencia manifiestan, de varios modos, la verdadera naturaleza de tal institución” (GS 47).